Termitas y carcoma en un piso: cómo distinguirlas antes de comprar

Carcoma, termita y hongo dejan rastros distintos. La carcoma perfora la superficie: agujeros redondos de 1 a 1,5 mm y polvo fino. La termita subterránea no perfora nada; sube desde el suelo por cordones de barro de un centímetro y vacía la pieza por dentro dejando la cara exterior intacta. El hongo no hace agujeros: cuartea la madera en dados o la deja fibrosa. Los tres avisan de cosas muy distintas.
La confusión es cara. Unos anóbidos en un rodapié son una molestia de fin de semana. El mismo síntoma en la cabeza de una vigueta de forjado es una obra con apeo y comunidad de propietarios de por medio.
¿Cuál es la diferencia real entre termita, carcoma y hongo?
Cambia quién come, por dónde entra y qué deja atrás. La carcoma es la larva de un escarabajo que vive dentro de la pieza y sale perforando. La termita es un insecto social que forma colonias; la subterránea anida en el terreno y huye de la luz. El hongo no es un animal: necesita agua y degrada la madera químicamente.
| Agente | Qué ves exactamente | Dónde aparece | Riesgo estructural |
|---|---|---|---|
| Termita subterránea (Reticulitermes grassei, R. banyulensis) | Cordones de barro de aproximadamente 1 cm de diámetro sobre muros y zócalos. Superficie intacta, interior hueco, aspecto hojaldrado al abrirla. Sin agujeros de salida. | Planta baja, sótano, arranque de muros, jambas en contacto con el suelo. Sube desde el terreno. | Alto. Vacía la sección sin avisar |
| Termita amarilla (Kalotermes flavicollis) | Polvo fino y excrementos cilíndricos. Obreras de alrededor de 5 mm. | Vigas, muebles y estanterías. Países ribereños del Mediterráneo. | Medio, normalmente localizado |
| Termita de madera seca (Cryptotermes brevis) | Galerías irregulares en las que no deja celulosa acumulada. Obreras de unos 6 mm. | Canarias; muy rara en la Península. Ataca madera seca: necesita humedad inferior al 15%. | Alto donde está presente |
| Carcoma común (Anobium punctatum) | Orificios de 1 a 1,5 mm y galerías multiestratificadas. Excrementos elípticos que quedan dentro. Adulto de 3 a 5,5 mm. | Muebles, tarima, techumbres y marcos. Muy frecuente: en Andalucía, según el IAPH, causa la mayoría de los ataques a maderas en condiciones no silvestres. | Bajo a medio, según la pieza |
| Carcoma grande o capricornio (Hylotrupes bajulus) | Galerías de sección elíptica de más de 5 mm y orificios de salida grandes. Excrementos de sección rectangular. Larva de 3 a 3,5 cm. | Vigas y techumbres de conífera no muy vieja, con algo de humedad. | Alto en vigas de cubierta |
| Líctidos (Lyctus spp.) | Orificios y galerías de alrededor de 1 mm y polvo finísimo, difícil de distinguir del de la carcoma común. | Parquet, tarima y madera de frondosa. También papel y cartón. | Bajo |
| Reloj de la muerte (Xestobium rufovillosum) | Orificios parecidos a los de la carcoma común pero algo mayores. Adulto de unos 8 mm. Excrementos redondeados. | Solo se conoce de la franja cantábrico-pirenaica. | Medio |
| Pudrición parda (incluida la seca, merulius lacrimans) | La madera se desliga en pequeños dados cubicoides que se pulverizan fácilmente. Sin agujeros de ningún tipo. | Encuentros con la fábrica, apoyos de viga, bajo baños y cubiertas con filtración. | Alto. Pérdida de resistencia rápida |
| Pudrición blanca | Fibras de celulosa sueltas y descohesionadas, aspecto blanquecino y filamentoso. | Igual que la anterior: donde hay agua persistente. | Alto |
Las medidas, los excrementos y las áreas de distribución de esta tabla salen de dos fuentes públicas: «Los insectos y el biodeterioro del Patrimonio Histórico Cultural», de Yela y Sameño para el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, y la «Patología de la construcción con madera» de Félix Lasheras, en el archivo digital de la Universidad Politécnica de Madrid. La última columna no sale de ahí: es una valoración de riesgo según dónde esté la pieza, no un dato de esas fuentes.
¿Cómo se sabe si la carcoma está viva o el daño es de hace treinta años?
Por el polvo, no por los agujeros. Los agujeros no se cierran nunca: un piso puede llevar cuarenta años con los mismos y sin un solo insecto dentro. Lo que delata una plaga activa es serrín reciente, claro y suelto, que vuelve a aparecer después de limpiarlo. Es el test que puedes hacer tú, sin herramientas.
- Limpia y vuelve. Retira todo el polvo bajo la zona perforada y hazle una foto. Si consigues una segunda visita a los diez o quince días, mira si ha vuelto a caer.
- Mira el color y la textura. El serrín fresco es claro y disgregado; el viejo, apelmazado y con pelusa encima. El polvo de líctidos y anóbidos es finísimo y difícil de distinguir entre sí; los excrementos de Hylotrupes, en cambio, son de sección rectangular y se aprecian con luz rasante.
- Mide el agujero. Por debajo de 2 mm, anóbidos o líctidos. Con orificios grandes y galerías elípticas de más de 5 mm en una viga de cubierta, deja de ser un tema decorativo.
- Desconfía del barniz nuevo. Los adultos ponen los huevos en cualquier rendija o grieta, por lo que los muebles bien pulimentados y barnizados están, según el IAPH, relativamente a salvo. Una tarima recién barnizada tapa los agujeros sin matar nada.
Hasta que los adultos no abandonan las galerías, la plaga no es evidente. El ciclo de la carcoma común es corto —huevo de 6 a 12 días, larva de 35 a 60, pupa de 8 a 15— pero la larva come bajo una superficie impecable. Un piso «recién reformado» no prueba nada.
¿Cómo se detecta una termita subterránea si no deja agujeros?
Por los cordones de barro y por el sonido. Las termitas huyen de la luz: cuando tienen que cruzar una zona descubierta se construyen un túnel con una mezcla de saliva y barro o heces. Son regueros de aproximadamente 1 cm de diámetro que suben por el zócalo. Cuando aparecen, no hay confusión posible.
El segundo indicio es la percusión. Golpea con los nudillos a lo largo de un rodapié, una jamba o una viga vista: donde suena hueco, hay sección perdida. En la madera atacada por termes la superficie perimetral queda relativamente íntegra, precisamente porque huyen de la luz, pero el interior está prácticamente vacío. Cuando cede, cede de golpe.
El tercero es geográfico. Como anidan en tierra, las primeras piezas atacadas son las de las plantas bajas: si aparecen termes en una segunda planta, dice la UPM, es fácil suponer que también habrán pasado por las inferiores. Si el bajo tiene el problema, tú lo tienes aunque vayas a vivir en el cuarto.
- Madera hojaldrada. Recortan la albura y la madera de primavera, la más rica en celulosa, mientras que la de verano y los nudos permanecen. Al abrir la pieza queda como un hojaldre, con restos arenosos o de barro dentro de las galerías.
- Alados y alas sueltas. Hay una fase reproductora en la que los alados salen del termitero; tras perder las alas, las hembras buscan sitio para anidar. Un puñado de alas en un alféizar merece una explicación.
- Puertas y ventanas que rozan. Por sí solo no concluye nada: la humedad hincha la madera igual. Sumado a lo anterior, sí.
- Humedad al lado. Reticulitermes lucifugus necesita una humedad mayor del 50%, y la UPM señala que es muy frecuente que el ataque de termes aparezca asociado al de hongos que, al debilitar la celulosa, les facilitan el trabajo. Mira antes cómo detectar humedades en un piso.
En la España continental hay dos especies nativas de termita subterránea, Reticulitermes grassei y R. banyulensis. Según el equipo que ha documentado los tratamientos a escala urbana en el Journal of Economic Entomology, su distribución cubre prácticamente todo el país. No es un problema del sur ni del norte: es un problema de contacto con el terreno.
¿Y si no es un bicho, sino un hongo?
Se distingue a simple vista, porque el hongo no perfora. Si la madera se deshace en pequeños dados cubicoides que se pulverizan entre los dedos, es pudrición parda. Si queda blanquecina, con las fibras de celulosa sueltas y descohesionadas, es pudrición blanca. Si está reblandecida como una esponja, es pudrición húmeda.
Un caso tiene nombre propio: la pudrición seca, producida por el merulius lacrimans, que es capaz de condensar la humedad atmosférica y trasladarla al punto de acción fúngica, por lo que no necesita un ambiente especialmente húmedo. Puedes arreglar la filtración y que el hongo siga avanzando igual.
El umbral que maneja la normativa es el 20%. El Documento Básico SE-M del Código Técnico de la Edificación define la clase de uso 1 —el caso normal de «vigas o pilares en el interior de edificios»— como aquella en la que «la madera maciza tiene un contenido de humedad menor que el 20%». Un humidímetro de aguja de los baratos da una lectura orientativa. No es un peritaje, pero te dice si hay motivo para alarmarse.
¿Dónde hay que mirar exactamente y en qué orden?
Donde la madera toca agua, tierra o fábrica, y donde nadie mira porque está a ras de suelo o a tres metros de altura. El recorrido es corto y necesita dos cosas: una linterna —la del móvil sirve en luz rasante, casi paralela a la superficie— y un punzón o un destornillador fino.
| Punto | Qué haces | Qué buscas |
|---|---|---|
| Rodapiés de todo el perímetro | Nudillos cada pocos pasos, linterna rasante | Sonido hueco, cordones de barro, serrín junto al zócalo |
| Jambas y bajos de puerta | Pulgar apretando la parte baja del marco | Madera que cede, orificios, marco deshecho |
| Vigas vistas y cabezas de viga | Percusión y linterna en el encuentro con el muro | Cambio de sonido en el apoyo, manchas, dados cubicoides |
| Tarima junto a baño y cocina | Pisas fuerte en esquinas y bajo la ventana | Tablas que ceden, crujidos nuevos, huecos |
| Techo bajo el baño del vecino | Miras a contraluz buscando aureolas | Cerco antiguo repintado: hongo probable |
| Bajo el fregadero y el lavabo | Vacías el mueble, linterna al fondo | Aglomerado hinchado, cerco oscuro, moho |
| Armarios empotrados y altillos | Retiras lo que haya, miras fondo y techo | Madera sin ventilar, polvo fino, galerías |
| Trastero, sótano y garaje | Recorres el arranque de todos los muros | Cordones de barro subiendo desde el suelo |
| Patio y jardín pegado a fachada | Miras tocones, macetones y madera en tierra | Madera en contacto con el terreno: la vía de entrada |
Esa tabla es una rutina de visita, no un dato: el orden sale de dónde se concentran la humedad y el contacto con el terreno según las fuentes ya citadas. El punzón se usa en zonas ocultas, nunca en el salón del vendedor sin pedir permiso. Y una sola pared recién pintada, o un rodapié nuevo en una única habitación, no es un detalle estético: es una reparación reciente que alguien no te ha contado. Misma lógica que en la lista de qué revisar antes de comprar un piso de segunda mano.
¿Por qué los edificios anteriores a 1940 son el grupo de riesgo?
Porque son el parque en el que puede haber forjado de madera, y ahí un ataque deja de ser un asunto de carpintería. Según el Censo de Población y Viviendas de 2011 del INE, de los 9.730.999 edificios destinados a viviendas que hay en España, 793.401 se levantaron antes de 1900, 366.416 entre 1900 y 1920 y 431.216 entre 1921 y 1940. Suman 1.591.033: el 16,4% del parque.
Ese porcentaje es un dato del INE. El sistema constructivo de un edificio concreto no lo es: solo lo confirma su documentación o un técnico que lo vea.
La antigüedad no hay que adivinarla ni creerse lo que diga el anuncio: el año de construcción figura en el Catastro. El texto refundido de la Ley del Catastro Inmobiliario protege el nombre y el domicilio del titular y el valor catastral; su artículo 52 abre el resto: «Todos podrán acceder a la información de los inmuebles de su titularidad y a la información de datos no protegidos contenidos en el Catastro Inmobiliario». El año de construcción no está entre los protegidos, y se consulta en la Sede Electrónica del Catastro.
¿Cuándo deja de ser mantenimiento y pasa a ser un problema estructural?
Cuando el daño está en un elemento que carga: vigueta, viga, par de cubierta o durmiente. La señal práctica es el apoyo. Si el sonido cambia donde la viga entra en el muro, ahí tienes a la vez la parte que trabaja y la que más sufre la humedad de la fábrica, año tras año.
No es una intuición. La UPM describe la intervención sobre las cabezas de las viguetas empotradas en los muros de fachada, que «por la humedad periódica de muchos años, acaban sufriendo problemas de pudrición», como una de las actuaciones más frecuentes en edificios antiguos con forjados de madera.
La normativa lo trata como algo serio. El Documento Básico SE-M obliga, en obras de rehabilitación estructural donde se hayan detectado ataques previos por agentes xilófagos, a incrementar en una categoría los niveles de protección. Para las piezas nuevas que se incorporen donde hubo termitas exige tratamiento en profundidad —nivel NP5, penetración total en la albura— «garantizándose que las cabezas de las vigas queden totalmente tratadas en una longitud axial de 50 cm». Y en los elementos estructurales existentes con ataque activo de hongos de pudrición o termitas, manda inyección en profundidad. No es un barniz de brocha.
Aquí termina lo que puedes hacer tú. Si el daño está en un elemento estructural, necesitas un arquitecto o un arquitecto técnico colegiado que mida la sección residual con instrumental —resistógrafo, ultrasonidos, xilohigrómetro— y decida si la pieza se refuerza, se sanea la cabeza o se sustituye. Una empresa de plagas mata al insecto; no te dice si la viga aguanta. Mismo criterio que con las grietas peligrosas y las que no lo son.
¿Lo pagas tú o lo paga la comunidad?
Depende de dónde esté la madera comida, y la respuesta está en el Código Civil. Su artículo 396 enumera los elementos comunes e incluye expresamente «elementos estructurales y entre ellos los pilares, vigas, forjados y muros de carga». Tu tarima es tuya. La vigueta de debajo, no.
Y si es común, la comunidad puede quedar obligada a actuar. La Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo 10.1.a), da carácter obligatorio y sin necesidad de acuerdo previo de la junta a «los trabajos y las obras que resulten necesarias para el adecuado mantenimiento y cumplimiento del deber de conservación del inmueble y de sus servicios e instalaciones comunes», siempre que «vengan impuestas por las Administraciones Públicas o solicitadas a instancia de los propietarios». Cumplida esa condición no depende de que te voten a favor, y se reparte por cuota. Es decir, derrama.
| Documento | A quién se lo pides | Qué buscas dentro |
|---|---|---|
| Actas de las tres últimas juntas | Al administrador, vía vendedor | Las palabras «termitas», «xilófagos», «forjado», «apeo», «cebos» |
| Certificado de deudas con la comunidad | Al administrador (obligatorio para escriturar) | Derramas aprobadas y pendientes de girar |
| ITE o IEE del edificio | Al ayuntamiento o al administrador | Estado de la estructura y deficiencias pendientes |
| Certificado del tratamiento anterior | A la empresa que lo hizo, vía comunidad | Producto, fechas, garantía y si sigue vivo el mantenimiento |
| Nota simple | Registro de la Propiedad | Cargas y afecciones; de termitas no dice nada |
Sobre la ITE conviene deshacer un malentendido: hoy no existe un umbral estatal de 50 años. La sentencia del Tribunal Constitucional 143/2017 anuló los apartados 2 a 6 del artículo 29 de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana y también su disposición transitoria segunda, la del calendario del informe, que era donde vivía ese plazo. Del artículo 29 solo sigue vigente el apartado 1. Hoy el plazo lo fija cada comunidad autónoma o cada ayuntamiento. Madrid exige el Informe de Evaluación de Edificios a los residenciales de vivienda colectiva «de más de cincuenta (50) años», con un plazo máximo de cinco años desde que alcanzan esa antigüedad; en otro municipio el número será otro. Cómo leer ese papeleo está en nota simple, cargas, ITE y derramas.
¿Cuánto tarda de verdad un tratamiento contra termitas?
Meses, no una tarde. Y no se trata tu piso: se trata la colonia, que vive fuera del edificio. El estudio del Journal of Economic Entomology recuerda, citando trabajos previos, que el sistema de cebos es el único tratamiento del que se ha demostrado que elimina todos los individuos de una colonia. Las barreras protegen; los cebos eliminan.
Hay datos públicos españoles sobre lo que eso cuesta en tiempo. Ese mismo estudio recoge cinco intervenciones a escala de casco urbano en España con cebos de hexaflumurón y cinco años de tratamiento. Las estaciones se instalaron a 5 metros entre sí en el perímetro exterior de cada manzana y a 3-5 metros en patios, jardines y parcelas contiguas, con revisión cada 30 o 45 días. La eliminación se logró entre 7 y 16 meses.
| Casco urbano | Periodo | Superficie tratada | Inmuebles totales | Inmuebles afectados |
|---|---|---|---|---|
| Íllora (Granada) | 2004-2009 | 23.000 m² | 449 | 62 |
| Estepa (Sevilla) | 2006-2011 | 30.000 m² | 264 | 37 |
| Aguadulce (Sevilla) | 2009-2014 | 133.000 m² | 760 | 93 |
| Benamejí (Córdoba) | 2009-2014 | 170.500 m² | 1.455 | 195 |
| Azkoitia (Gipuzkoa) | 2009-2014 | 40.000 m² | 258 | 68 |
Todas las cifras de esa tabla son las de la tabla 1 del estudio publicado en el Journal of Economic Entomology. Fíjate en las dos últimas columnas. En cuatro de los cinco cascos los inmuebles afectados quedaron alrededor del 12-14% del total: 93 de 760 en Aguadulce, 195 de 1.455 en Benamejí. En Azkoitia subieron al 26%, 68 de 258. Cuando las termitas entran en un casco antiguo, no afectan a una sola casa.
La buena noticia del mismo estudio: tras los tratamientos la actividad estuvo ausente en las zonas tratadas durante más de diez años, y bastaron entre 58 y 190 gramos de materia activa. Funciona, pero exige constancia y una empresa seria.
Y «seria» tiene definición legal. El Real Decreto 830/2010 regula la capacitación para tratamientos con biocidas y sitúa los protectores de la madera en el tipo de producto 8 (TP8). Su artículo 5 exige que «los servicios biocidas que realicen tratamientos a terceros, con carácter corporativo o en instalaciones fijas, deberán designar un responsable técnico». Pide su nombre y titulación en el presupuesto.
¿Cambia algo si el piso está en Canarias?
Cambia bastante. En Canarias está establecida Cryptotermes brevis, la termita de madera seca, y desde 2010 también Reticulitermes flavipes, la termita subterránea oriental. Es de origen americano y el Ministerio para la Transición Ecológica ha redactado la memoria técnica que justifica su inclusión en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.
Esa memoria técnica justificativa aporta datos que conviene tener delante antes de comprar en las islas:
- Presencia constatada en Tenerife —Tacoronte, La Laguna, Arona y Guía de Isora— y en Güime (San Bartolomé), en Lanzarote.
- «Una sola colonia de R. flavipes puede contener hasta un millón de individuos», y las colonias «pueden tener una extensión subterránea de más de 100 m».
- Los reproductores alados «pueden dispersarse una media de 150 m, llegando a veces a superar los 400 m». En Tenerife los vuelos de apareamiento se dan entre noviembre y enero.
- En Lanzarote se detectó en noviembre de 2020 por la llamada de un particular; allí «llevaba al menos 7 años causando daños en algunas viviendas» sin que nadie la identificara.
- Se alimenta también de árboles vivos, ornamentales y nativos, incluido el drago (Dracaena draco). Si el jardín comunitario tiene tocones o árboles secos, ahí puede estar el foco.
Traducido: pregunta en el ayuntamiento y al administrador. El Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias financian un proyecto para erradicar las termitas en La Laguna, Tacoronte y Tegueste, con una partida inicial de 270.000 euros. Si un edificio cae dentro o fuera del perímetro afectado es un dato que puedes pedir antes de firmar.
¿Qué haces con lo que encuentres antes de firmar?
Lo documentas, lo valoras y decides si es precio o es puerta. Fotografía cada señal con una referencia de escala al lado —una moneda, una llave, tu dedo— y anota estancia y altura. Sin escala y sin ubicación, la foto de un agujero no sirve ni para negociar ni para reclamar.
Sobre reclamar, conviene saber el terreno que pisas. El artículo 1484 del Código Civil obliga al vendedor al saneamiento por los defectos ocultos que hagan la cosa impropia para su uso, pero añade que «no será responsable de los defectos manifiestos o que estuvieren a la vista». Un cordón de barro subiendo por el zócalo del trastero está a la vista. Y el artículo 1490 remata: esas acciones «se extinguirán a los seis meses, contados desde la entrega de la cosa vendida». Seis meses, no seis años.
El sistema da por hecho que has mirado. Mete el hallazgo en el presupuesto total —desglosado en cuánto cuesta reformar un piso de segunda mano— y llévalo a la mesa con un número encima. Un informe técnico con una cifra es un argumento para negociar el precio; «me ha parecido ver carcoma» no lo es.
¿Cuándo hay que llamar a un técnico y de qué tipo?
Siempre que la madera afectada cargue algo, y siempre que sospeches de termitas. Son dos avisos distintos y van a profesionales distintos. Confundirlos sale caro: te llevas un presupuesto de tratamiento de plagas y nadie ha mirado si el forjado aguanta, que es la pregunta que decide si compras.
- Arquitecto o arquitecto técnico colegiado. En cuanto haya sonido hueco, cesión o dados cubicoides en una viga, vigueta, par de cubierta o durmiente. Es quien mide la sección residual, firma un apeo o un refuerzo y redacta el informe que respalda una rebaja de precio.
- Empresa de control de plagas con responsable técnico designado. Para identificar la especie y plantear cebos o barreras. Con termitas el tratamiento es del edificio y su entorno, no de tu salón.
- Los dos a la vez si hay termitas en un edificio antiguo con forjado de madera. Ahí no hay atajo.
Y algo que no depende de ningún técnico: no compres a ciegas un bajo o un primero de un edificio antiguo con patio, jardín o local debajo sin recorrer el arranque de todos los muros con una linterna. Se tarda poco, y es por donde una colonia puede estar entrando sin que se vea nada desde el salón.
Las tres cosas se ven en una visita si sabes dónde mirar; ninguna se arregla mirándola. La revisión guiada de Ask Pancho te pregunta estancia por estancia qué ves, te dice qué fotografiar y con qué escala, y te devuelve un informe ordenado por gravedad. No matamos insectos ni firmamos apeos: te decimos qué has encontrado, qué significa y a quién llamar.
