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Orientación y luz natural de un piso: cuánto sol entra por cada fachada

Equipo de AskPancho· Especialistas en compra de vivienda de segunda mano y análisis con IA
Ventana de piso iluminada con luz natural y edificio vecino que proyecta sombra

En Madrid una fachada sur recibe más sol en enero (131,8 kWh/m²) que en julio (92,7), y una fachada norte no ve el disco solar entre el equinoccio de septiembre y el de marzo. Para juzgar un piso: mide con la brújula hacia dónde dan las ventanas, calcula el ángulo del edificio de enfrente y mide la profundidad de cada estancia.

La orientación es de las poquísimas cosas de un piso que no se reforman: puedes tirar tabiques y cambiar ventanas, pero no girar el edificio. Y el anuncio la despacha con un «muy luminoso» que no significa nada. Aquí van números: la radiación sale de PVGIS, la base solar del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, y los horarios del Sol, del Observatorio Astronómico Nacional del IGN. Puedes reproducirlos con la dirección que estés mirando.

¿Cuánta luz da realmente cada orientación?

Mucha más diferencia de la que parece, y no en la dirección que se cuenta. Sobre fachada vertical en Madrid, el sur recibe al año 1.408 kWh/m² y el norte 319: menos de una cuarta parte. Lo interesante es el reparto estacional, porque el sur concentra su radiación en invierno y el este y el oeste, en verano.

Media 2005-2020 de irradiación solar sobre un plano vertical en Madrid, en kilovatios hora por metro cuadrado de fachada y mes:

OrientaciónEneroJulioAñoJulio ÷ enero
Sur131,892,71.4080,70
Este49,2131,01.0392,66
Oeste47,3129,31.0102,73
Norte11,446,73194,11

Léelo despacio, porque es contraintuitivo: la fachada sur recibe un 30% menos de radiación en julio que en enero. En verano el Sol pasa muy alto y la roza de refilón; en invierno va bajo y le da de frente. El sur calienta gratis cuando lo necesitas y molesta poco cuando no.

El este y el oeste hacen lo contrario: casi tres veces más radiación en julio que en enero, y con el Sol bajo, entrando horizontal por el hueco, donde ningún voladizo la para. Un salón al oeste en julio es un problema de refrigeración; en enero aporta poco.

El norte es el extremo: 11,4 kWh/m² en enero, y de eso ni un vatio es sol directo. Entre octubre y febrero todo lo que entra por una ventana norte es luz difusa del cielo. Estable y sin deslumbramiento —por eso los estudios de pintura miran al norte— pero no calienta.

El sur no vale lo mismo en Bilbao que en Sevilla

La latitud y las nubes cambian la ecuación. Con los mismos parámetros de cálculo:

Ciudad (latitud)Sur, eneroSur, julioSur, añoNorte, año
Bilbao (43,3° N)75,479,01.016308
Madrid (40,4° N)131,892,71.408319
Sevilla (37,4° N)145,883,41.403328

En Bilbao la fachada sur recibe en enero un 43% menos que en Madrid y su ventaja invernal desaparece. En el norte húmedo el sur es un lujo escaso; en Sevilla el enemigo es el oeste, que supera al este en cómputo anual.

¿A qué horas entra el sol en cada orientación?

Depende de la estación, y tu reloj engaña. En Madrid el mediodía solar del 21 de diciembre cae a las 13:12 y el del 21 de junio a las 14:16, hora oficial. Cuando visitas un piso «a mediodía», a las 12:00, el Sol está todavía en el sureste. Estas son las franjas de sol directo sobre cada fachada.

Orientación21 de diciembre21 de junio
Sur8:34 a 17:51 (todo el día de luz: 9 h 17 min)10:20 a 18:15 (7 h 55 min)
Este8:34 a 13:12 (4 h 38 min)6:45 a 14:16 (7 h 31 min)
Oeste13:12 a 17:51 (4 h 39 min)14:16 a 21:48 (7 h 32 min)
NorteNada6:45 a 10:20 y 18:15 a 21:48 (7 h 08 min, muy rasante)

Los ortos y ocasos son los que publica el Observatorio Astronómico Nacional para Madrid en 2026; los cortes intermedios salen de la posición del Sol en cada solsticio y coinciden con el perfil horario de PVGIS para esa fachada. Para tu ciudad cambian: cada grado de longitud hacia el oeste retrasa el mediodía solar cuatro minutos.

El detalle que decide muchas visitas: en diciembre una fachada sur tiene sol de la mañana a la noche, porque el Sol sale por el sureste y se pone por el suroeste. Y una norte no tiene nada, porque entre los equinoccios de septiembre y marzo el Sol nunca queda por detrás del plano este-oeste. De ahí la regla más útil: si visitas en invierno a la hora buena, estás viendo el peor caso. Si visitas en junio a las siete de la tarde, un piso norte te parecerá soleado y no volverá a estarlo hasta el año que viene.

¿Cómo compruebo la orientación real con el móvil?

Con la brújula, pero mal usada miente. La clave está en tomar la medida en el sitio correcto, contrastarla con un segundo método y no fiarte del plano del anuncio. Son dos minutos y no hace falta instalar nada: la app de brújula del teléfono sirve, siempre que el modelo tenga magnetómetro.

  1. Colócate en el hueco de la ventana o en el balcón, no dentro de la habitación. Dentro tienes armaduras de hormigón, radiadores y el cuadro eléctrico, y la brújula lee campo magnético.
  2. Apunta el móvil hacia fuera, perpendicular al plano de la ventana. Ese rumbo es la orientación de la fachada. Si el teléfono te pide calibrar dibujando un ocho en el aire, hazlo.
  3. Repite la lectura en dos o tres puntos separados un metro. Si el rumbo baila entre puntos, hay metal cerca y esa medida no vale.
  4. No te compliques con la declinación magnética. El IGN documenta que en la segunda mitad de 2021 la línea ágona —la de declinación cero— pasó por Madrid, así que hoy la diferencia entre norte magnético y geográfico en la Península es pequeña. Para distinguir «sur» de «suroeste» da igual.

Contrástalo sin brújula: en el instante del mediodía solar la sombra de cualquier objeto vertical apunta al norte geográfico exacto. Ese instante es el punto medio entre orto y ocaso, que sacas de las tablas del Observatorio Astronómico Nacional para tu ciudad. Si a esa hora el Sol entra por el salón, el salón mira al sur. Y antes de ir, localiza el edificio en la cartografía del Catastro o en un mapa con el norte arriba: de paso ves el ancho de la calle y la huella del edificio de enfrente, que es lo siguiente que medir.

¿Cuánto sol me quita el edificio de enfrente?

Casi todo, si es alto y la calle estrecha, y justo en invierno. El Sol de mediodía del solsticio de invierno está en Madrid a unos 26° sobre el horizonte: 90° menos la latitud (40° 24′) menos la declinación del solsticio (23° 27′). Basta un obstáculo que supere ese ángulo para dejar la fachada sur sin sol directo.

Estas cifras salen de repetir el cálculo de PVGIS para una fachada sur en Madrid metiendo a mano un obstáculo continuo del sureste al suroeste. El ángulo es el que forma su parte alta vista desde tu ventana.

Ángulo del obstáculoEjemplo equivalenteEnero (kWh/m²)Pérdida en eneroPérdida en el año
0° (nada delante)—131,8——
11°Calle de 30 m; sube 6 m sobre tu ventana130,51%1%
17°Calle de 20 m; sube 6 m sobre tu ventana114,813%3%
31°Calle de 20 m; sube 12 m sobre tu ventana25,781%24%
42°Calle de 20 m; sube 18 m sobre tu ventana21,883%36%
45°Calle de 12 m; sube 12 m sobre tu ventana21,684%39%
56°Calle de 8 m; sube 12 m sobre tu ventana21,484%47%

Entre 17° y 31° la irradiación de enero se desploma de 114,8 a 25,7: el obstáculo ha cruzado la altura del Sol de invierno y solo queda luz difusa. En julio ninguno de esos obstáculos cambia nada, porque el Sol de verano pasa por encima. Es la peor combinación: frío en invierno y calor en verano.

Para calcular tu ángulo necesitas dos medidas de la visita. La distancia horizontal hasta la fachada de enfrente, de paramento a paramento y no de bordillo a bordillo. Y cuánto sube el edificio de enfrente por encima del alféizar de tu ventana, no por encima del suelo: si compras un tercero, cuenta solo las plantas que le sacan a tu tercero y mide la altura real de planta. El ángulo es el arcotangente de altura entre distancia. Un cuarto y un primero del mismo portal viven inviernos distintos.

Un detalle: PVGIS incorpora por defecto el horizonte del terreno, no los edificios. Sus cifras limpias asumen que no hay nada delante; el bloque de enfrente lo metes tú. Y si enfrente hay un solar, la pregunta no es qué hay hoy sino qué se puede levantar mañana, que se mira en el planeamiento junto con el resto del entorno: lo desarrollamos en cómo analizar la zona antes de comprar un piso.

¿Un piso a patio interior es descartable?

No automáticamente, pero el patio hay que medirlo, no mirarlo. Un patio estrecho y alto se comporta como un obstáculo en todas direcciones: dentro no entra sol directo casi nunca, y la luz difusa que llega depende de su ancho comparado con su altura. Existen reglas dimensionales concretas que puedes comprobar tú.

El documento básico HS 3 del Código Técnico fija que, a falta de norma urbanística que regule sus dimensiones, los patios a los que ventilan directamente los locales deben permitir inscribir un círculo de diámetro igual a un tercio de la altura del cerramiento más bajo que los delimita, y nunca menor de 3 metros. Un patio cuyo cerramiento más bajo mida 18 metros debería admitir un círculo de 6 metros.

En Cataluña el Decret 141/2012 es más explícito para obra nueva: los patios de ventilación deben admitir un círculo de 3 metros de diámetro si ventilan habitaciones y de 2,5 metros si ventilan cocinas, baños o escaleras, con superficies mínimas de 9 m² y 6 m², que aumentan 1,80 m² y 0,90 m² por cada planta a partir de las tres.

Con eso en la mano cuentas las plantas del patio, calculas si cabe el círculo que le tocaría y miras el color de los paramentos: uno claro devuelve más luz difusa que uno gris sucio. Y asómate: si no ves cielo sino solo la pared de enfrente, esa habitación necesita lámpara todo el día.

Un aviso que no está en los anuncios: los patios son elemento común. El artículo 396 del Código Civil los enumera, junto con las fachadas «incluyendo su imagen o configuración». Pintar el patio o tocar el hueco de tu ventana no es decisión tuya en solitario. Y si huele a cerrado, cruza el dato con cómo detectar humedades en un piso antes de comprarlo.

¿Hasta dónde llega la luz dentro de la casa?

Menos de lo que crees, y depende de la altura del dintel más que del ancho de la ventana. La guía técnica del IDAE sobre luz natural lo cuantifica: en un edificio típico, con la parte superior de la ventana a 2,5 m y una sala de 3,75 m de ancho, la luz penetra unos 6 metros hacia dentro.

La misma guía publica una tabla de profundidades límite para salas iluminadas por ventanas en una sola pared. Pasada esa profundidad, la mitad trasera se percibe sombría y hace falta luz eléctrica de apoyo. Rb es la reflectancia del fondo de la sala: 0,4 es oscuro; 0,6, claro.

Altura del dintelSala 3 m, Rb 0,4Sala 3 m, Rb 0,5Sala 3 m, Rb 0,6Sala 10 m, Rb 0,4Sala 10 m, Rb 0,5Sala 10 m, Rb 0,6
2,5 m4,5 m5,4 m6,8 m6,7 m8,0 m10,0 m
3,0 m5,0 m6,0 m7,5 m7,7 m9,2 m11,5 m
3,5 m5,4 m6,5 m8,1 m8,6 m10,4 m13,0 m

Traducido: con dintel a 2,5 m y paredes de color medio, el límite son 5,4 m si la sala mide 3 metros de ancho y 8,0 m si mide 10. El ancho pesa tanto como el fondo, y un metro más de dintel estira ese límite en todas las columnas.

Hay una comprobación de campo que se llama línea sin cielo: la línea a partir de la cual ya no se recibe luz directa del cielo. Ponte al fondo de la habitación, agáchate a la altura de una mesa (unos 85 cm) y mira por la ventana. Si desde ahí no ves cielo, ese rincón necesitará lámpara a mediodía. Hazlo en cada dormitorio y en el salón.

¿Qué exige la ley en cuanto a luz y ventilación?

Menos de lo que la gente cree. El Código Técnico no fija un mínimo de luz natural para el interior de las viviendas: su sección HE 3, la de iluminación, excluye de su ámbito «las instalaciones interiores de viviendas». Lo que existe son mínimos estatales de ventilación y mínimos autonómicos de habitabilidad.

El HS 3 del CTE exige que la superficie total practicable de ventanas y puertas exteriores de cada local sea al menos un veinteavo de su superficie útil: en un dormitorio de 12 m², 0,6 m² de hoja que se pueda abrir. Es un mínimo de aire, no de luz.

La habitabilidad la regula cada comunidad autónoma, y ahí sí aparecen superficies de ventana. El Decret 141/2012 catalán exige a la obra nueva que los espacios de uso común y las habitaciones tengan ventilación e iluminación natural directa desde el exterior mediante aberturas no inferiores a 1/8 de su superficie útil, contabilizada entre 0 y 2,5 m de altura respecto del pavimento. Para las viviendas preexistentes construidas antes del 11 de agosto de 1984, el mismo decreto se conforma con una abertura en fachada a espacio público o patio que sume 0,40 m² entre 0,80 y 2,00 metros de altura.

Ahí está la trampa: la cédula de habitabilidad de un piso usado no acredita que sea luminoso. Acredita un hueco de 0,40 m², que es poco más que un ventanuco. Si compras en otra comunidad, busca su decreto de habitabilidad, porque las cifras cambian.

Para obra nueva y para reformas que renueven más del 25% de la envolvente térmica, el CTE sí mete la orientación en la ecuación por la puerta del sobrecalentamiento: el parámetro de control solar qsol;jul no puede superar 2,00 kWh/m²·mes en uso residencial privado, y su fórmula incluye la irradiación de julio correspondiente a la inclinación y orientación de cada hueco. Si compras para reformar en serio, ese límite condiciona las ventanas y protecciones solares que te dejará poner el técnico, y entra en el presupuesto: lo tratamos en cuánto cuesta reformar un piso de segunda mano.

¿La letra energética me dice si el piso es luminoso?

No. Te dice cuánta energía se estima que consume, no cuánta luz entra. Es obligatorio para vender —el Real Decreto 390/2021 lo aplica a edificios o partes de edificios existentes que se vendan o alquilen— y su etiqueta debe figurar en toda oferta, promoción y publicidad. Pero la letra mezcla orientación, aislamiento y, sobre todo, caldera.

La orientación entra en el cálculo, porque las ganancias solares reducen la demanda de calefacción y suben la de refrigeración. El IDAE lo resume en términos que encajan con la tabla del principio: al sur, niveles altos y constantes con mucha ganancia en invierno y media en verano; al este y oeste, niveles medios y variables con mucha ganancia en verano; al norte, niveles bajos pero constantes y escasa ganancia. Aun así, un piso al sur con una caldera de hace treinta años puede sacar peor letra que un norte con aerotermia.

Comprueba tres detalles del certificado:

  • Puede no ser de tu piso. El artículo 6.2 del RD 390/2021 permite basar la certificación de las viviendas de un edificio en una certificación única del edificio entero o en la de «viviendas o locales representativos del mismo edificio». Si se hizo sobre un tercero exterior al sur y tú compras un bajo interior, esa letra no habla de ti.
  • El técnico tiene que haber estado allí. El artículo 6.5 obliga a al menos una visita al inmueble, como máximo tres meses antes de emitir el certificado. Pregunta la fecha.
  • Puede estar caducado. La validez máxima es de diez años, salvo calificación G, que caduca a los cinco.

Pide el número de registro y compruébalo en el registro de certificados de tu comunidad autónoma: en dos minutos sabes si existe, a qué inmueble se refiere y cuándo se emitió. Y si el comportamiento térmico te preocupa de verdad, la evaluación fina la firma un técnico colegiado, arquitecto o arquitecto técnico. Un certificado energético no es un peritaje, y esta guía tampoco.

¿Pueden construir delante y dejarme sin luz?

Sí, y esta es la parte que duele. En derecho español no hay un derecho general al soleamiento: el Código Civil regula ventanas y vistas, no el Sol. Si enfrente hay un solar edificable, el día que se construya perderás la luz que hoy disfrutas y no tendrás nada que reclamar, salvo que se incumpla el planeamiento.

  • Artículo 582. No se pueden abrir ventanas con vistas rectas ni voladizos sobre la finca del vecino si no hay dos metros de distancia; ni vistas de costado u oblicuas si no hay 60 centímetros.
  • Artículo 584. Esa regla no se aplica a los edificios separados por una vía pública. Al otro lado de tu calle pueden construir hasta la alineación.
  • Artículo 581. Los huecos de luces de 30 centímetros en cuadro abiertos en pared no medianera puede taparlos el vecino levantando pared contigua.
  • Artículo 585. Solo si se ha adquirido por algún título el derecho a tener vistas directas, balcones o miradores sobre la finca colindante, el dueño del predio sirviente no podrá edificar a menos de tres metros.

Así que la pregunta en la visita no es «qué bonitas vistas», sino qué califica el planeamiento el solar de enfrente y cuántas alturas permite. Se consulta en el ayuntamiento, y muchos publican el plan general con la ficha de cada parcela. Si hay una servidumbre de luces y vistas constituida, la verás en la nota simple junto con el resto de cargas, que es parte de lo que hay que leer: lo detallamos en qué revisar antes de comprar un piso de segunda mano. Si la cosa es dudosa, lo dictamina un abogado, no una brújula.

¿Sirve la orientación para negociar el precio?

Sirve, pero solo si llevas números. «Es que da al norte» es una opinión y el vendedor la rebate con otra. «Tu fachada mira al norte, el edificio de enfrente sube doce metros sobre esta ventana y la calle mide veinte» es un argumento verificable, y reproducible por el otro lado.

Lo que lo hace fuerte es que la orientación y la obstrucción son defectos permanentes. Una caldera se cambia, una ventana se sustituye. La sombra del bloque de enfrente en enero seguirá ahí dentro de cuarenta años. Es la lógica con la que se negocian los defectos estructurales y no los cosméticos, que es de lo que va negociar el precio de un piso de segunda mano.

Documenta cuatro cosas: el rumbo de la brújula desde cada hueco; el ancho de calle y la altura del obstáculo, con su ángulo; fotos de cada estancia en dos franjas horarias del mismo día, con la hora visible; y el punto donde pierdes la vista del cielo a 85 cm. Y si vas a estirar la hipoteca para pagar el luminoso en vez del oscuro, contrasta esa decisión con un asesor financiero independiente, no con quien cobra por operación cerrada.

¿Cómo organizo la visita para juzgar la luz?

Con dos visitas y un plan, porque una sola a la hora que elige el vendedor no demuestra nada. Los pisos oscuros se enseñan cuando les entra el sol, y los que se recalientan, cuando ya se ha ido. Este es el orden que funciona y no añade ni veinte minutos.

  • Antes de ir: localiza el edificio en un mapa con el norte arriba, mira si enfrente hay solares y consulta la hora del mediodía solar de ese día para tu ciudad.
  • Primera visita, la que te den: brújula desde cada hueco, ancho de calle, plantas del edificio de enfrente por encima de tu ventana, prueba de la línea sin cielo y fotos con hora.
  • Segunda visita, la hora la eliges tú: si mira al sur o al norte, media mañana de invierno; si mira al oeste, una tarde de verano. Si el vendedor pone pegas, ya has aprendido algo.
  • Contraste con datos: mete la dirección en PVGIS con inclinación 90° y el azimut medido, y compara mes a mes con y sin obstáculo delante.
  • Si vas en serio: un arquitecto o arquitecto técnico colegiado dictamina si un hueco se puede ampliar y qué permisos hacen falta. La fachada es elemento común y la comunidad tiene voz.

Pancho no descorre tus cortinas, pero sí hace lo previo: cruzar la dirección con su entorno y guiarte estancia por estancia durante la visita para que salgas con fotos, medidas y un informe en lugar de una sensación. Empieza por la revisión guiada del inmueble antes de comprar y deja el «muy luminoso» donde estaba: en el anuncio.

¿Listo para analizar tu próxima vivienda?