Qué revisar en un coche de segunda mano antes de que pase la ITV

Acabas de comprar un coche de segunda mano y le toca la ITV pronto. O peor: lo has comprado con la ITV caducada y ahora te toca a ti pasar el trámite. No es el fin del mundo, pero conviene ir preparado. Los motivos más frecuentes de suspenso son cosas que puedes comprobar o arreglar tú mismo en menos de una hora. Y los que no puedes, un taller te los resuelve por mucho menos de lo que cuesta repetir la inspección.
¿Qué puedo comprobar yo mismo antes de llevar el coche a la ITV?
La mayoría de los fallos en la ITV vienen de cosas sencillas que cualquiera puede revisar sin herramientas especiales. Antes de pagar la tasa, dedica media hora a repasar estos puntos:
- Luces: comprueba que funcionan todas sin excepción: cruce, largas, posición, intermitentes, marcha atrás, matrícula y freno. Es la causa más frecuente de no pasar la ITV y la más barata de solucionar. Una bombilla fundida se cambia en minutos y cuesta entre 2 y 10 euros.
- Neumáticos: mira la profundidad del dibujo con una moneda o un medidor. El mínimo legal es 1,6 mm. Comprueba también que no haya cortes, abultamientos o desgaste irregular. Y asegúrate de que la medida de los neumáticos coincide con la que aparece en la ficha técnica del coche.
- Tubo de escape: si tiene agujeros, está oxidado o suena más fuerte de lo normal, es probable que no pase. Mira debajo del coche a ver si hay partes colgando, sueltas o con óxido visible. Un escape en mal estado también puede afectar a las emisiones.
- Frenos: fíjate en el grosor de las pastillas y en el estado de los discos. Si las pastillas están muy finas (menos de 3 mm de material de fricción) o los discos tienen un borde pronunciado, grietas o están deformados, cámbialos antes de ir. También prueba el freno de mano: si el coche se mueve con el freno de mano echado, hay que ajustarlo o repararlo.
- Limpiaparabrisas: unas escobillas rotas, desgastadas o que no limpian bien son motivo de fallo. También comprueba que el lavaparabrisas funciona y tiene líquido.
- Espejos y cristales: un espejo roto o un parabrisas con grietas en la zona del conductor son motivos directos de suspenso. Si tienes una grieta pequeña fuera del campo de visión, puede que pase, pero es mejor repararla antes.
Todo esto puedes hacerlo en casa con buena iluminación y menos de media hora. Si algo no está bien, resuélvelo antes de pedir cita en la estación ITV. Los talleres suelen tener disponibilidad en el día para reparaciones sencillas como cambio de bombillas o escobillas.
¿Qué puntos de la ITV necesitan revisión en un taller?
Hay pruebas de la ITV que requieren equipamiento específico y que no puedes hacer en casa. Son las que más preocupan porque si fallan, la reparación puede ser cara.
- Emisiones: es una de las pruebas principales. Si el coche echa humo de más, la sonda lambda no funciona bien o el catalizador está en mal estado, no pasará. Un taller puede hacer una diagnosis previa con un equipo de lectura OBD para ver si los valores están dentro de los límites. Esta diagnosis suele costar entre 30 y 60 euros y te ahorra una sorpresa en la estación ITV.
- Dirección y suspensión: si notas holguras en el volante, el coche se va hacia un lado o los amortiguadores están muertos (el coche bota más de la cuenta al pasar un badén), conviene que un mecánico lo revise. La ITV mide la eficacia de los amortiguadores con un equipo específico, y unos amortiguadores gastados no solo suspenden, también son un peligro real en carretera. Antes de comprar, asegúrate de verificar el estado de un coche para evitar problemas que pueden salir caros.
- Sistema de frenado: además de pastillas y discos, la ITV mide la eficacia de frenado con un aparato llamado frenómetro. Mide la fuerza de frenado de cada rueda y compara si están equilibradas. Si los frenos están desequilibrados (una rueda frena mucho más que la del mismo eje) o no frenan con la fuerza suficiente, no pasará. Un purgado del circuito de frenos y un ajuste pueden resolver el problema por relativamente poco dinero.
- Holguras en la dirección: las rótulas, los silentblocks y las barras de dirección se desgastan con el tiempo. Si hay holgura, el coche puede tener un comportamiento impredecible y la ITV lo detecta en la prueba de alineación. Un mecánico puede identificar la pieza desgastada y sustituirla antes de la inspección.
Para estos cuatro puntos la mejor opción es hacer una preinspección en un taller. Muchos talleres ofrecen este servicio por entre 30 y 80 euros y te dan un informe detallado de lo que hay que arreglar antes de presentarte en la estación ITV.
¿Qué documentación necesito para pasar la ITV con un coche de segunda mano?
La documentación es un punto que muchos olvidan y que puede hacerte perder el viaje. Antes de ir, comprueba que llevas:
- Ficha técnica: el documento donde constan las características del vehículo (también llamada tarjeta ITV).
- Permiso de circulación: el documento que identifica al vehículo y autoriza su circulación.
- Seguro en vigor: si el seguro ha caducado, no te aceptarán la inspección.
- Justificante del impuesto de circulación: en algunas comunidades autónomas lo piden, en otras no. Llévalo por si acaso.
Si el coche ha tenido alguna reforma (enganches de remolque, cambio de motor, llantas distintas a las de origen, tintado de lunas), comprueba que esté reflejada en la ficha técnica con su correspondiente homologación. Si no está anotada, la ITV te lo puede rechazar y tendrás que tramitar la homologación antes de poder pasar. Si compras a un particular o a un concesionario, mira las diferencias antes de tomar la decisión.
También es buena idea revisar si el cambio de titularidad está ya tramitado en la DGT. Si el vehículo sigue a nombre del vendedor y hay alguna multa o embargo pendiente, puede que no puedas completar el cambio de titularidad sin resolver primero esa incidencia.
¿Merece la pena hacer una pre ITV en un taller antes de la inspección oficial?
Sí, casi siempre. Una pre ITV en un taller cuesta entre 30 y 80 euros y te dicen exactamente qué hay que arreglar para pasar. Sale mucho más barato que ir a la ITV a ciegas, suspender, arreglar y volver a pagar la tasa, que varía según la estación y la comunidad autónoma.
La pre ITV es especialmente útil cuando:
- Acabas de comprar el coche y no conoces su historial de mantenimiento en detalle.
- El coche tiene muchos kilómetros y sospechas que puede tener holguras, problemas de emisiones o frenos desgastados.
- Ha estado parado mucho tiempo y no sabes en qué estado están los líquidos, las gomas y las juntas.
La pre ITV también tiene otro beneficio que muchos no tienen en cuenta: si el taller que la hace está vinculado a una estación ITV, a veces puede tramitar directamente la inspección una vez resueltos los defectos. Ahorras tiempo y gestión.
Con AskPancho puedes hacer una revisión del coche por tu cuenta antes de llevarlo al taller. Pancho te guía paso a paso para que no se te escape nada, y así llegas al taller sabiendo qué preguntar y qué pedir que revisen. Para hacerlo bien, sigue los pasos de una buena revisión de un coche de segunda mano.
